jueves, 24 de enero de 2008

SOBRE BENITO


Ayer , aprovechando que tenía que comprar unos pitones en el corralón, saqué a pasear a Benito. Es increíble la inteligencia, el entendimiento de ese ser. No hago más que mostrarle el arnés y ya sale corriendo hacia la puerta del comedor dando saltitos de alegría.
Caminamos algunas cuadras, deteniéndonos cada 2 o 3 metros para que marque territorio.
Al llegar al corralón, lo até a un poste de luz en la vereda; no iba a entrar con él... No hice más que dar media vuelta que empezó el desgarrador llanto. Jay, juy, juuuuuuuuuuuy, jay jay jay. Bueno, no se cómo reproducir el lamento de Benito...
La cuestión es que no estuve en paz mientras esperaba mi turno. El señor que estaba adelante dijo que parecía jodido el "changuito". Y mi perro se revolcaba y gritaba lastimeramente en la vereda.
Las mujeres más sabias de la casa, y yo también, llegamos a la conclusión que Benito tiene miedo de ser abandonado nuevamente, por eso su desesperación al saberse solo, amarrado en un poste en una vereda que no es la de su casa... Creo también que se siente a gusto con nosotros y que ha aprendido a querernos como nosotros a él.
Pobre Benito, de ahora en más voy a procurar no dejarlo solo nunca más :-)